Robert Swartz -TBL

'Hay que enseñar a pensar más que a memorizar'

Robert Swartz es otro educador más que piensa que la escuela actual “mata las ganas de aprender y pensar”. Y es filósofo, lo que marca su punto de vista diferencial sobre la educación:

“Todo el mundo piensa pero no todo el mundo piensa con cuidado y habilidad.“

Admiramos a los adultos que tienen habilidades en la vida como: autoestima, pensamiento lateral, inteligencia emocional, creatividad, diálogo, escucha, comprensión, respeto, tolerancia etc. Es obvio que estas habilidades deberían trabajarse desde pequeños en casa y los padres deben ser el modelo para que sus hijos entiendan la importancia de pensar por si mismos. Según Swartz, además, estas habilidades deben enseñarse en las aulas. En las escuelas se puede y se debe alentar la creatividad y el espíritu crítico enseñando a pensar, a analizar situaciones y valorar las consecuencias de nuestras decisiones.

Robert Swartz es considerado actualmente una de las personas más influyentes en el mundo de la educación por incluir el pensamiento crítico y creativo en los contenidos curriculares de los colegios. Swartz ha plasmado sus ideas en el método de enseñanza llamado Thinking Based Learning –TBL- (Aprendizaje basado en el Pensamiento), desde 2007. Es el director del NCTT, The National Center for Teaching Thinking, USA  y es miembro del comité organizador de la International Conference on Thinking, ICOT (Conferencia Internacional sobre Pensamiento). El NCTT aterrizó en España en 2012, siendo pioneros en implantar su metodología los colegios del grupo COAS, los centros del Opus Dei en Bizkaia, Gipuzkoa, Navarra y La Rioja. El grupo COAS fue uno de los organizadores del ICOT 2015 en Bilbao.

Muchos profesores y padres creen que los niños de Infantil no piensan y por tanto que no tiene sentido hablar de enseñar a pensar todavía, por lo que se infravalora a estos alumnos. Luego, cuando pasan a Primaria, se decide que ya pueden pensar y que todos deben ser expertos en adaptarse al sistema de forma homogénea desde el primer día. El mensaje que reciben no es mejor: “Tan solo tienes que escuchar y reproducir lo más fielmente posible.” El buen alumno no necesita pensar, sino aprobar”, es más, mejor que no piense.

En la ESO el buen alumno se convierte en un experto en pasar exámenes y en no pensar. Y por fin llega a Bachillerato, donde ya ni siquiera se estudia filosofía, y de repente se le exige que piense por primera vez: debe elegir asignaturas y orientación en sus estudios, y esta elección que puede marcar su profesión y el resto de su vida. El resultado habitual es que los jóvenes no sepan elegir y se enfrenten a un verdadero caos en su interior.

Es del todo falso que los niños de 3 a 6 años no piensen. Ésta es la etapa de las preguntas, de los descubrimientos, del ¿por qué? Es uno de los momentos de mayor curiosidad y motivación para aprender y la única diferencia es la forma de aprender, que es diferente a la de los adultos. Su cerebro está creciendo, creando neuronas y creando sinapsis y pide respuestas. De hecho, es una de las etapas más importantes para el aprendizaje. (ver el cerebro creativo)

En Primaria, los niños (y sus padres) aceptan que lo importante es aprobar, mucho más que aprender. Dejan de querer participar y solo se preocupan por saber que es lo que entra para el examen. Pierden el interés y la motivación y pasan a ser cajas de resonancia que reproducen contenidos pero no los guardan. Muchos adultos no valoran su paso por el colegio y lo que es peor, no se dan cuenta de la diferencia si hubieran aprendido realmente.

Así, es difícil que los adultos posean las habilidades deseadas, pues no se les ha enseñado a pensar, sino que se les ha ignorado. Éste es el modelo en muchos países y también en España. Se da más importancia a los exámenes y a la repetición de los contenidos que a la competencia o asimilación de los mismos.

TBL-Thinking Based Learning

La motivación es el motor del aprendizaje. Pero ¿cuál es la motivación en la escuela? La buena nota no es un premio, no hay premios. En la mayoría de los casos se estudia para evitar consecuencias negativas: conflictos, más deberes, no descansar en verano, repetir curso…La verdadera motivación deberían ser las ganas de aprender, el aprender a conocernos, a pensar por nosotros mismos, a crecer y definir nuestra identidad. Las habilidades y las experiencias en la escuela deberían ayudarnos toda la vida a fijar retos, asumir problemas y buscar nuestro propio camino.

La enseñanza de Swartz propone:

  • Centrar el aprendizaje en los alumnos y no en el profesor
  • No se trata de memorizar contenidos como base de aprendizaje.
  • Los alumnos aprenden de una manera más motivadora y activa a través del pensamiento
  • Impulsar el uso explícito y hábil de las estrategias de pensamiento analítico, creativo y activo, para explorar en profundidad lo que ellos están aprendiendo en el curriculum general.
  • Infundir/integrar estas estrategias en la instrucción de contenido
  • Integrar a su vez las emociones para reforzar el desarrollo de buenos hábitos de pensamiento.

En las nuevas aulas debe haber pensamiento, comunicación y colaboración. Deben ser entornos de ejercicio responsable de poder y control en los procesos intelectuales, afectivos y sociales. El resultado es un aprendizaje de contenidos más profundo y rico, siendo el papel de los alumnos mucho más activo.

Las 3 claves para entender TBL son : infusión, destrezas de pensamiento y pensamiento crítico. El término inglés “infusion” significa la integración en el aprendizaje de habilidades del pensamiento con la enseñanza de los contenidos del currículo. Esto está muy relacionado con la programación por competencias.

En el modelo TBL, el pensamiento crítico y creativo no es una asignatura en la escuela o una clase extra, se aplica en todos los ámbitos. Se trata de que los estudiantes desarrollen hábitos de pensamiento que les sean útiles en su vida diaria, a la vez que se hacen conscientes de sus propios procesos mentales. Deben aprender a usar destrezas superiores de pensamiento cuanto antes y no solamente memoria y a aplicarlas en el aprendizaje del contenido, tanto solos como en grupos de trabajo. Las habilidades que adquieran permanecerán con ellos el resto de sus vidas. Así creerán en sí mismos y podrán llegar a ser lo que pueden ser.

Si enseñamos a los niños a no pensar, a reproducir y aceptar lo impuesto sin reflexionar, entonces el pensamiento se vuelve dependiente y manipulable. Es probable que además, confundan pensamiento crítico con pensamiento basado en la rebeldía.

“Pensar es difícil, por eso la mayoría de la gente prefiere juzgar” C.J. Jung

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