La ciencia del aprendizaje de idiomas en los niños

La ciencia nos ayuda a entender cual es la mejor forma de aprender idiomas: desde pequeños. Después también se puede aprender, sin duda, pero cuesta más y los mecanismos que empleamos no son los mismos.

Seguro que has leído algún artículo sobre bilingüismo (¡está de moda!) o sobre neurociencia. Como en cualquier tema, se leen muchas cosas en la red, algunas correctas, otras no tanto…por eso, quiero romper algunos mitos.

A continuación puedes leer frases y párrafos extraídos directamente de artículos de divulgación y publicaciones científicas, que recogen las claves sobre el aprendizaje del lenguaje y de segundos idiomas desde niños.

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Leyendo sobre idiomas en este blog vas a encontrarte muchas veces con estos conceptos, porque para mi son básicos. Por eso los he recogido en este post copiando los párrafos más claros de cada uno y sin añadir nada, porque quiero dejar claro que estas claves nos las dan los expertos ¡no me las he inventado yo!. 

Como he dicho, no he añadido nada de mi cosecha y ¡me ha costado!. Te invito a resolver dudas, a comentar y contribuir y así me das la oportunidad de contar más cosas sobre este tema. ¡Gracias!

En los enlaces que hallarás al final puedes ir a las fuentes y leerte los artículos enteros.

Cómo aprenden a hablar los niños

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¿Es fácil aprender una lengua?

Es sabido que el hemisferio izquierdo del cerebro está más involucrado en los procesos analíticos y lógicos, mientras que el derecho está más relacionado con los emocionales y sociales, aunque esta no es una separación definida. El idioma navega entre ambos hemisferios. El lenguaje es una de las capacidades cognitivas más generales, por lo que en él intervienen muchas áreas del cerebro, lo que hace que éste trabaje como una orquesta. En la sistematización de procesos (gramática) intervienen los ganglios basales, por ejemplo; las zonas temporales participan en la memoria con la que guardamos las palabras, el mundo más representacional.

Cada niño/a nace con la capacidad de hablar cualquier idioma

Durante el primer año, el niño/a es capaz de distinguir y configurar su vocabulario a su idioma materno. Con el paso del tiempo la capacidad de diferenciar los sonidos de otros idiomas respecto al propio va desapareciendo.

Cómo se aprende la lengua materna

El modo en el que nuestros cerebros adquieren un lenguaje (y aprendemos a hablar) ha sido muy estudiado por la comunidad científica, pero no hay una única teoría que explique el proceso por el que se consigue.

La vieja discusión entre lo innato y lo aprendido se traslada al campo lingüístico, y parece que lo único que sí está claro es que hay que desarrollar esa habilidad para aprender la primera lengua, la materna, en los primeros cinco años de vida.

Aprender un segundo idioma

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No se aprende igual un idioma de niño que de adulto

Examinado el aprendizaje de idiomas en dos sistemas cerebrales, memoria explícita y memoria procedimental, Los resultados mostraron que el aprendizaje de palabras nuevas se correlaciona con la memoria explícita, la cual usamos para memorizar objetos o rostros.

Las habilidades gramaticales, que nos permiten combinar palabras en oraciones de acuerdo con las reglas de un idioma, mostraron un patrón diferente. Por ejemplo, los niños que adquieren su lengua materna guardan una mayor correlación con el aprendizaje de la memoria procedimental, que utilizamos para aprender tareas como conducir, andar en bicicleta o tocar un instrumento musical.

Sin embargo, en los adultos aprendiendo un idioma extranjero, la gramática se correlacionaba con la memoria explícita en las primeras etapas del aprendizaje del idioma, aunque con la memoria procedimental en etapas posteriores. Las correlaciones fueron grandes y se encontraron consistentemente en todos los idiomas (inglés, francés, finlandés y japonés) y tareas (leer, escuchar y conversar), lo que sugiere que los vínculos entre el lenguaje y los sistemas cerebrales son sólidos.

Ventajas de aprender un idioma de niños

Debemos tener presente que el niño/a desarrolla un aprendizaje inconsciente donde pone en marcha las mismas funciones cerebrales que emplea en la adquisición de su lengua materna. Sin embargo, esto no significa que el aprendizaje de un nuevo idioma a cualquier edad sea algo imposible, sino que se requerirá de un mayor esfuerzo pues el cerebro tendrá que poner en funcionamiento otros recursos.

Indistintamente, de niño o de adulto, el hecho de aprender un idioma supone la alteración de la estructura cerebral, pues se incrementa la densidad de materia gris; lo que implica el aumento de la capacidad de concentración, atención y resolución de problemas, al igual que un aumento de la memoria y de la creatividad.

¿Cuándo es el momento de empezar a aprender otros idiomas?

Los niños tienen una enorme capacidad para aprender idiomas, por lo que hacerlo desde pequeños es, parece ser, la fórmula. Pero, ¿cuándo es, exactamente, el momento? ¿Cuándo nacen? ¿Antes de saber hablar? ¿Cuándo empiezan el cole a los tres años? ¿A los seis, cuando ya leen y su vocabulario nativo se enriquece?

La respuesta es sencilla, pero rotunda: cuanto antes, mejor.

Los estudios ponen de manifiesto que si los niños entran en contacto con la segunda lengua de forma natural, estable y continua – desde el nacimiento hasta aproximadamente los tres años- ésta se adquiere de manera simultánea a la lengua materna y por lo general, si se continua con el proceso en las siguientes etapas del desarrollo, las posibilidades de dominar la segunda lengua son más elevadas que si no se ha expuesto al niño al idioma.  Los autores hacen alusión a factores neurobiológicos, cognitivos, afectivos, motivacionales y relacionados con la personalidad del niño, como decisivos en el proceso.

El periodo silencioso

Todos los que aprenden una lengua pasan por varios estadios de progreso según van adquiriendo el idioma.

Pre-producción (el periodo silencioso)

Producción temprana (frases de una o dos palabras)

Comienzo del discurso (frases y expresiones simples)

Fluidez intermedia (frases más complejas)

Fluidez avanzada (habilidad casi nativa)

Es importante entender que durante el periodo silencioso los niños son oyentes activos de la nueva lengua y no hay que forzarles a hablar. Y si el niño decide expresarse en su lengua materna, hay que respetarlo y estar contentos, porque esto indica que entiende la comunicación aunque aún no se sienta cómodo para expresarse en ese idioma.

La especialización en el/los idiomas que conocemos

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El rango de frecuencias de cada lengua

Un oído humano normal puede percibir sonidos en un rango de frecuencia de 16 hertzios a 16.000 hertzios. Pero cada lengua se centra no en todo el rango sino que funciona específicamente en determinadas regiones.

Por ejemplo, algunos anchos de banda utilizados por distintos idiomas europeos:
• Inglés: 2.000 a 12.000 Hz
• Francés: 1000-2000 Hz
• Español: 100-500 Hz
• Alemán: 100-3000 Hz
• Ruso 100 12000 Hz

Cuando nace un niño,  el oído del bebé está abierto a todas las frecuencias, aún no se ha especializado en rangos específicos. En la medida que aprende el idioma materno se va afinando en los sonidos de su comunidad, y  perdiendo la capacidad de analizar aquellas que no utiliza o a los que no está expuesto.

Tanto es así que hay personas que abandonaron su país de origen de muy pequeñas y ya no recuerdan su lengua natal. Sin embargo, los patrones neuronales creados por el idioma que escucharon en sus primeros años de vida permanecen intactos en su cerebro. Y, estos patrones, se mantienen en el tiempo incluso si la persona no ha vuelto a estar en contacto con su primera lengua.

El acento y la pronunciación

Cuando aprendemos una lengua como un adulto, traducimos de la lengua materna al nuevo lenguaje, en cambio al aprender desde niños se absorbe el lenguaje y las frases de la misma manera como lo hacemos en nuestra lengua materna. Es adquisición del lenguaje, no traducción. Además, cuanto antes aprendemos una lengua, más fácil es adoptar el acento nativo.

Aprender sonidos y palabras

Existen dos niveles en el aprendizaje de una lengua: el léxico (o vocabulario) y los sonidos (o fonemas). En cuanto a la adquisición de vocabulario, la capacidad para aprender palabras queda abierta para toda la vida. De hecho, estamos constantemente aprendiendo palabras nuevas. Como para ello no hay límite de edad, que sea pronto o tarde no tiene mayor relevancia”.

Sin embargo, la edad sí tiene importancia en el aprendizaje de los sonidos. Si juntamos todas las lenguas del mundo, encontraremos más de 800 sonidos diferentes, de los cuales cada idioma usa unos 40 como media.

Hasta los cuatro meses de edad, los bebés (bilingües y monolingües) son capaces de discriminar entre las lenguas, porque pueden distinguir las particularidades exclusivas de cada uno de los fonemas. Por eso, en esta etapa, los críos podrían aprender cualquier idioma al que estuvieran expuestos, gracias a la gran plasticidad de su cerebro. A partir de los cinco meses, esta maravillosa habilidad innata empieza a decaer y los niños van reconociendo solo los sonidos que más escuchan a su alrededor; se van especializando en lo que oyen con más frecuencia, vamos. Así como con la edad va aumentando la capacidad para aumentar palabras nuevas, sin ningún límite, va disminuyendo la capacidad de crear un repertorio fonológico nuevo, o sea, aprender nuevos sonidos.

Esto supone que te haces muy bueno para identificar los sonidos a los que estás expuesto y malo para hacerlo con los que no estás expuesto, lo que se conoce como estrechamiento conceptual.

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Las claves en el aprendizaje de idiomas del niño

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¿Por qué los niños pequeños son tan buenos para aprender más de un idioma?

La infancia temprana es la época en que el lenguaje se desarrolla con mayor rapidez. A los 12 meses, los bebés pueden decir palabras simples como “mamá” y “papá”, un vocabulario que se va enriqueciendo de manera exponencial hasta los 6 años, que el niño tiene conocimiento de unas 5.000 palabras.

Ahora sabemos que el cerebro es plástico toda la vida, pero la distribución de mielina es fija a partir de los cuatro años, lo que sugiere que el cerebro es aún más plástico a muy temprana edad. Por eso, cualquier influencia ambiental en el desarrollo del cerebro será más fuerte durante la infancia.

Entre los dos y los cuatro años el cerebro abre una importante ventana para el desarrollo del lenguaje. Según los expertos, las influencias ambientales tienen el mayor impacto antes de los cuatro años, mientras se desarrolla el sistema de circuitos del cerebro para procesar palabras nuevas.

La exposición auditiva no basta

En los casos de los bilingües de cuna, no solo están expuestos a los sonidos desde la primera infancia. Esa exposición va acompañada de un componente emocional y comunicación personal. Y esto es clave porque la sola exposición auditiva, no es suficiente. La interacción con otras personas resulta esencial para el aprendizaje de fonemas y palabras.

La mera exposición pasiva a una lengua no es demasiado eficaz. Aquello de poner a los niños delante de los dibujos en inglés para que lo vayan pillando, parece que no sirve de mucho. Tampoco parece funcionar ponerlos a dormir con una grabación en inglés.

Factores en el aprendizaje de 2 o más lenguas

En el modo en el que una persona aprende dos lenguas intervienen la edad de adquisición del lenguaje, lo bien que se habla ese lenguaje y el control cognitivo del lenguaje, es decir, el proceso de selección de un idioma sobre otro en el caso de los bilingües.

Los factores anteriormente mencionados son importantes y sitúan al niño en el centro del proceso de aprendizaje, pero hay otros 3 factores que son clave:

– La didáctica, destacando el papel de los profesores que enseñan el segundo idioma, la metodología que utilizan, los materiales y actividades que proponen… Es decir todos los aspectos directamente relacionados con el proceso específico de enseñar un idioma a niños y niñas.

– El  contexto social en el que está inmerso el menor durante este proceso de aprendizaje, siendo los padres y el entorno más cercano los referentes para el aprendiz.  Además de los medios de comunicación, el entorno tecnológico… que de manera informal también influyen en el proceso.

El tiempo. Aprender un segundo idioma lleva su tiempo (al igual que aprender la lengua materna y dominarla). Muchas veces nos olvidamos de este factor y esperamos encontrar resultados milagrosos tras un curso escolar o un campamento intensivo de verano. Tenemos que entender, y aceptar, que aprender un segundo idioma es un proceso complejo que requiere tiempo y paciencia. 

Lograremos que sea un éxito en la medida en la que tengamos en cuenta todos los factores anteriormente mencionados y consigamos que el niño DISFRUTE y quiera seguir aprendiendo el segundo idioma con el paso del tiempo.

Bilingüismo

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Dos idiomas activos en el cerebro al mismo tiempo

Los bilingües acceden directamente al significado de las palabras desde la lengua de la cual son menos competentes. Es decir, si se conocen dos idiomas desde pequeños, no se necesita pasar a través de la lengua dominante para reconocer que dos palabras son traducciones. Esto es lo que se conoce como “coactivación“.

Beneficios del bilingüismo

La principal diferencia entre un cerebro monolingüe y otro bilingüe está en su capacidad para tomar decisiones. No es que los bilingües sean más inteligentes pero desarrollan otro conjunto de habilidades. Por ejemplo, desarrollan capacidades cognitivas que les permiten adaptarse a los cambios en las tareas que están desarrollando. Este se debe a que su cerebro está constantemente eligiendo la lengua en la que se expresa, lo que le da mucha más flexibilidad. También les permite concentrarse y memorizar mejor.

-Lo más evidente es que permite a los niños hablar con personas de diferentes países, ampliando su mundo social, cultural, literario…

-Aumenta la capacidad de separar dos códigos distintos (los idiomas) y de centrarse en uno, sin interferencias del otro. Esto se llama control atencional, que conduce a quedarse con lo relevante y descartar lo irrelevante. Los niños bilingües están acostumbrados a hacer estos “malabares” para decidir entre una lengua y otra, lo que conlleva un buen ejercicio cerebral para otras decisiones de su vida y también para saltar de una actividad a otra sin problema.

-Favorece el control ejecutivo, a saber procesos cognitivos tales como atención, flexibilidad mental, memoria, planificación…).

-Se sabe que un cerebro más sano es uno que se ejercita más: el bilingüismo se antoja como buen entrenamiento para mantener al cerebro en forma debido al esfuerzo extra que debe realizar al focalizarse solo en una lengua cada vez que habla, lee, escucha.

-Quienes adquieren dos lenguas desde la cuna o se les expone a ellas desde muy pequeños, no están más confundidos, sino que crecen muy bien y tienen la ventaja de saber dos idiomas.

Bibliografía:

https://www.xataka.com/investigacion/viaje-al-cerebro-de-un-bilingue-asi-te-cambia-hablar-dos-idiomas
https://www.diariodenavarra.es/noticias/magazine/sociedad/2018/05/23/los-bilingues-tienen-los-dos-idiomas-activos-cerebro-mismo-tiempo-593018-1035.html
https://revistadigital.inesem.es/educacion-sociedad/montessori-bilingue/
http://www.centrotomatis.es/aplicaciones/integracion-de-idiomas
https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/11/141119_lenguaje_olvidado_cerebro_bilingue_lp.shtmlhttps://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/10/131009_salud_bebe_cerebro_lenguaje_gtg
http://www.infanciayeducacion.com/como-aprenden-los-ninos-un-segundo-idioma/
https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/la-introduccion-de-una-segunda-lengua-a-un-nino-desde-el-nacimiento-es-natural-entrevista-a-ruth-gurd-directora-de-british-nursery
http://www.infanciayeducacion.com/learning-a-second-language/
https://elpais.com/elpais/2017/09/21/mamas_papas/1505993203_499361.html

Fotos: Unsplash

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