Las Extraescolares

Las extraescolares pueden aportar mucho al desarrollo de nuestro hijo, valorando su edad, sus características personales, motivaciones y gustos concretos.

Los niños pasan mucho tiempo en el cole y cuando terminan, necesitan disponer de su tiempo y de  su espacio. Unas veces tienen ganas de moverse un poco y otras de aprender cosas diferentes que les motivan. También tienen momentos de descansar y de no querer hacer nada en especial y otros de ocio en familia y con los amigos, igual que los adultos.  Todas las opciones son buenas y deben complementarse a lo largo de la semana: ¿en qué medida? Depende de cada niño.

Lo que sabemos seguro es que es un tema que afecta a casi todas las familias. Según el Sistema Estatal de Indicadores de la Educación que realiza el  Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el 92% de los niños escolarizados en Primaria y Secundaria realizan, al menos, una actividad extraescolar a la semana. La gran mayoría hace deporte, seguido por idiomas, música, informática y ballet. Los chicos hacen más actividades que las chicas y se hacen más en Primaria que en Secundaria.

Qué son las extraescolares

Las extraescolares son actividades de carácter educativo fuera del horario escolar, es decir, por las tardes o durante el fin de semana y siguiendo el calendario del curso escolar de septiembre a junio. Algunos colegios las organizan ellos mismos y otras se imparten en academias o en clubs deportivos.

No lo son, en cambio, las actividades dentro del horario escolar como excursiones o visitas, ni las actividades de ocio que son muy similares pero se realizan en vacaciones (Navidades, Semana Santa o verano).

Que pueden ser las extraescolares

  • una forma de aumentar la autoestima del niño, que practica aquello que le gusta y que se le da bien.
  • una forma de aprender destrezas o desarrollar talentos que no se trabajan en el horario escolar.
  • motivantes y creativas: una respuesta a las ganas de aprender del niño y a sus gustos.
  • abrir nuevas posibilidades de experiencias o hobbies.
  • una oportunidad para profundizar en disciplinas que aunque están el el cole, no tienen el peso que nos gustaría: deporte, música, arte o idiomas.
  • un nuevo grupo de amigos afines
  • unas rutinas de ocio que le ayudarán en la adolescencia y madurez a tener un ocio más saludable.

Que NO deben ser las extraescolares

  • una forma de aparcar al niño y tenerlo ocupado por la tarde.
  • no deben impedir que el niños tenga sus momentos libres de juego y de aburrimiento.
  • una forma de alargar la jornada escolar, como los deberes
  • algo solo con el propósito de cansarlo o que agote al niño
  • algo que no le motive y le quite las ganas de seguir aprendiendo
  • algo solo para evitar que  recurra a un ocio alternativo poco beneficioso
  • algo solo para evitar que estén en el patio a mediodía “sin hacer nada”
  • un reflejo de las frustraciones de los padres, de lo que ellos quisieron haber hecho y no pudieron.
  • un premio o un castigo

¿Por qué hacer extraescolares?

No es obligatorio hacer actividades o talleres, desde luego, pero la oferta es amplia y es fácil encontrar algo que realmente sea beneficioso para nuestros hijos en alguna etapa de su infancia o adolescencia.

Lo normal es que los niños crezcan felices y sanos, con amigos, aprendiendo en el cole un montón de cosas y corriendo y jugando el resto del tiempo. No pasa nada si en un momento dado un niño no hace deporte, idiomas o baile, pero lo probable es que en otro, le apetezca y también que le resulte muy provechoso.

Si existe algún problema de aprendizaje o de salud, las actividades pueden y deben contribuir a resolverlo.

Si hay baja autoestima por el motivo que sea, es recomendable mantener las actividades que le hagan sentir bien y donde puede demostrar sus habilidades.

Las extraescolares son una gran oportunidad de profundizar en sus intereses, de elegir lo que quieren hacer, de ir descubriendo cuál es su elemento, lo cual es muy beneficioso para su crecimiento como personas. También son una oportunidad para juntarse con pares, con niños de un perfil parecido en gustos y en habilidades.

No solo son un entretenimiento, sino un aprendizaje más completo de lo que parece. Muchas actividades extraescolares son dinámicas y lúdicas, pero esto no significa que no se preparen bien y que no enseñen mucho, tanto si es aprender inglés como jugar a fútbol.

Tampoco es correcto considerar las actividades de forma simplista: el deporte es sano porque es hacer ejercicio, la música es para los que quieren ser músicos y el inglés es un refuerzo del inglés del cole. Estas actividades son muy transversales todas ellas, lo que significa que involucran muchas destrezas y conocimientos diferentes a la vez. Esto por si solo ya hace que merezca la pena trabajarlas más en profundidad.

Los beneficios de las extraescolares son muchos:

Cognitivos: atención, psicomotricidad, percepción, planificación

Emocionales: emociones, autoestima, autocontrol, relajación

Sociales: asertividad, expresión, empatía, resolución de conflictos

Aprendizaje: creatividad, motivación, escritura, aprendizaje, lógica, razonamiento numérico.

 

Eligiendo las extraescolares

Recordemos lo que nos dice la neurociencia: “sin emoción no hay aprendizaje” y esto es más fácil que suceda en las extraescolares que en el colegio.

La mejor extraescolar no depende tanto del tema o tipo, sino que es aquella que le encaja al niño en sus rutinas, le motiva y le gusta. Eso es lo que le llevará a aprender y a ser feliz, porque por el camino aprenderá valores, rutinas de trabajo, autocontrol. aumentará su independencia y su autoestima, entre otras cosas. La concentración y la coordinación se pueden practicar haciendo ballet o haciendo karate. Se puede ser creativo pintando o hablando idiomas, pero también las matemáticas, la arqueología o la ciencia son creativas, no nos olvidemos.

Las actividades que le gusten de verdad serán las que más le aporten, así de fácil. Una vez más lo repito: respetar los gustos, las capacidades y los ritmos del niño es lo más importante.

Una buena idea es probar nuevas actividades en verano una o dos semanas, así puede decidir mejor qué hacer durante el curso. Cuando el niño elige la extraescolar hay que pedirle compromiso y que se la tome en serio.

Pero ojo con los objetivos: no hay que tener expectativas muy altas ni presionar. Hay actividades mas exigentes que otras y no hay esperar que los niños se comporten igual con todas, lo importante es que busquen su sitio sin presión.

Un último consejo a la hora de elegir actividad: la sostenibilidad en el tiempo. En actividades que van a durar varios años como los idiomas o la música es más importante aún elegir las clases que no les aburran ni les agobien, porque si no, más pronto que tarde querrán dejarlo y dejarán de estar motivados.

¿Cuándo empezar?

No hay un momento como tal, depende de la actividad, de cómo se enfoca y depende del niño y sus capacidades.

Elige muy bien al club o academia, pregunta todos los detalles y verás que hay verdaderos expertos en bebés, en deportes, en pedagogía etc.

Los bebés están en el momento ideal para aprender idiomas con una actividad lúdica y  adaptada a su ritmo, su psicomotricidad y sus emociones, como hacemos en Kids&Us. A su vez la música o la natación, bien tratadas, puede ser actividades excelentes y muy beneficiosas para los bebés. Son además un momento de diversión que se comparten con los aitas y amas, un momento muy especial en familia.

La psicomotricidad aporta muchos beneficios antes de los 10 años y a partir de esa edad ya podemos hablar más propiamente de deportes, de los que hablamos más adelante.

¿Cuántas extraescolares?

En muchos sitios se habla y se recomienda no más de tres días a la semana, pero no estoy de acuerdo con una idea tan generalista. Para empezar, solo se pueden hace una o dos actividades de 2 días y ni siquiera se distingue a un bebé de un adolescente o el número de horas al día dedicados.

Igual que no hay una edad mágica para empezar todas las actividades, tampoco hay un número correcto de actividades. La cantidad adecuada es aquella que le hace feliz, no afecta al ritmo del cole y además le deja momentos para aburrirse y para estar en familia.

Si hemos elegido bien el colegio, tendremos la posibilidad de realizar extraescolares interesantes a mediodía, lo cual es muy fácil de enganchar en la agenda y libera las tardes. Las actividades de mediodía deben ser lúdicas, aunque sean las clases de ajedrez o de inglés, para ayudarles a romper la monotonía de las clases del cole: no puede ser más de lo mismo.

Luis de la Herrán, psicólogo clínico con más de veinte años de experiencia con pacientes infantiles, cree que hay tres señales que nos alertan de que un niño realiza más extraescolares de las que debiera: si no va con ilusión, si no tiene tiempo de aburrirse o si no tiene vida doméstica.

Si no van motivados, hay que pararse a reflexionar si les aporta algo o no. Hay que analizar los motivos, si el trato que recibe es el correcto, si puede ser un tema social con los compañeros/amigos o si es que simplemente no le motiva.

Los niños tienen que aburrirse y frustrarse, es parte del aprendizaje. Estas emociones son negativas, pero no dañinas y les van a hacer fuertes. Por el contrario, lo que sí es frecuente es que la ausencia de aburrimiento en la infancia motive estrés en la edad adulta. Esto no significa que haya que huir de las extraescolares. Se pueden hacer, claro, pero siempre dejando días libres o periodos de tiempo de descanso.

La vida doméstica es la ‘extraescolar’ más barata y más imprescindible, la que permite a los niños hacer cosas con sus padres en casa. Es necesario aprovechar ratos de tiempo aquí y allá para cocinar juntos, fregar, recoger… “A partir de los ocho o nueve años, estas ‘extraescolares’ deberían ser obligatorias… y son gratis.” Forman parte de un buen aprendizaje y se evita que los niños crezcan con la sensación de que la casa es una pensión donde se les da todo hecho -comenta De la Herrán-. La familia no es una entidad democrática, pero sí que es necesario hacer cosas en común, porque los beneficios son comunes.

Como guía, esta es la tabla Montessori (del magnífico Blog Etapa Infantil) que aconseja tareas para distintas edades:

Tabla-tareas-hogar-niños

 

Hay una variedad tan grande de extraescolares como de personas y hobbies. Veamos las extraescolares más populares un poco mejor:

El deporte

El deporte es mucho más que psicomotricidad y ejercicio físico.

  • Inculca el gusto por un estilo de vida saludable basado en el ejercicio físico.
  • Ayuda a mejorar la coordinación y la psicomotricidad.
  • Se trabajan la velocidad, los reflejos, la fuerza, la agilidad, la flexibilidad
  • Amplía la tolerancia hacia la frustración.
  • Fomenta los sentimientos de compañerismo, la tolerancia, el respeto a las reglas, superación y capacidad de sacrificio.
  • al aumentar su autoestima y descargar la agresividad.
  • Ayuda a luchar contra el sedentarismo y la obesidad infantil.

Si es un deporte de equipo, beneficia la socialización de niños con problemas o con timidez y entrena valores como la cooperación, la resolución de conflictos, la comunicación, el respeto, la paciencia y la empatía. Si es un deporte individual, refuerza además el autocontrol y el autoconocimiento.

Si se ha hecho ejercicio físico el cerebro después está mucho más abierto a aprender. Al hacer deporte entrenamos el cerebro y así luego será más fácil leer, sumar y otra actividades intelectuales. El deporte pone en conexión los dos hemisferios cerebrales y facilita la construcción de nuevos conocimientos o cualquier otra actividad intelectual. Así nos lo explica el neurocientífico David Bueno.

Los idiomas

Los idiomas sumergen al niño en una nueva forma de comunicarse y entender el mundo, ofreciéndole la valiosa oportunidad de interaccionar en otros contextos sociales, culturales y  educativos.

Ya lo comentamos en el post sobre la ciencia del aprendizaje de idiomas en los niños, el lenguaje también hace trabajar a muchas partes del cerebro al mismo tiempo.

El hemisferio izquierdo del cerebro está más involucrado en los procesos analíticos y lógicos, mientras que el derecho está más relacionado con los emocionales y sociales, aunque ésta no es una separación definida. El idioma navega entre ambos hemisferios. El lenguaje es una de las capacidades cognitivas más generales, por lo que en él intervienen muchas áreas del cerebro, lo que hace que éste trabaje como una orquesta. En la sistematización de procesos (gramática) intervienen los ganglios basales, por ejemplo; las zonas temporales participan en la memoria con la que guardamos las palabras, el mundo más representacional.

Además,  y como comentamos en el mismo post, el bilingüismo desde edades tempranas beneficia al cerebro de múltiples y probadas maneras.

La principal diferencia entre un cerebro monolingüe y otro bilingüe está en su capacidad para tomar decisiones. No es que los bilingües sean más inteligentes pero desarrollan otro conjunto de habilidades. Por ejemplo, desarrollan capacidades cognitivas que les permiten adaptarse a los cambios en las tareas que están desarrollando. (…) También les permite concentrarse y memorizar mejor y aumenta el control atencional, que conduce a quedarse con lo relevante y descartar lo irrelevante. Favorece el control ejecutivo, a saber procesos cognitivos tales como atención, flexibilidad mental, memoria, planificación…).

Se sabe que un cerebro más sano es uno que se ejercita más: el bilingüismo se antoja como buen entrenamiento para mantener al cerebro en forma debido al esfuerzo extra que debe realizar al focalizarse solo en una lengua cada vez que habla, lee, escucha.

El arte y la música

  • Favorecen la expresión de sentimientos y emociones.
  • Contribuyen al desarrollo de la creatividad y de la imaginación.
  • Potencian las destrezas manuales y la motricidad fina.
  • Estimulan el gusto y la sensibilidad por disciplinas artísticas.

El arte trabaja la expresión corporal,  ayuda a perder la timidez y el miedo a hablar en público y en general desarrolla muchos aspectos de la personalidad tanto intrapersonal como interpersonal. El arte, como no se cansa de decir Ken Robinson, es muy importante en nuestras vidas, por lo que debería tener peso en nuestro aprendizaje.

La música es también es emoción y creatividad y también tiene ese efecto transversal. De hecho, tocar un instrumento se describe como “fuegos artificiales en el cerebro”, pues activa un montón de partes a la vez.

Gracias a un reciente estudio realizado por el Colegio de Psiquiatras de la Universidad de Vermont sobre “los efectos de tocar un instrumento en el desarrollo cerebral”, somos más conscientes de los beneficios positivos que nos proporciona escuchar y practicar música. La práctica musical afecta positivamente a las neuronas de la región motora, ya que la utilización de un instrumento exige control y coordinación de los movimientos corporales.

También detectaron cambios en la parte de la corteza cerebral vinculada a “la memoria de trabajo, la organización y planificación, el procesamiento de las emociones y la inhibición de los impulsos agresivos”.

¿Cuál es tu extraescolar favorita? Comenta el post y recomiéndanos las actividades que para ti sean más importantes.

 

Fuentes:

http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/682/info5.html
https://www.diariovasco.com/padres-hijos/educacion/pasamos-extraescolares-20171128093637-ntrc.html

Tabla de tareas del hogar para los niños según la edad

Los beneficios de tocar un instrumento para tu cerebro


Fotos: Unsplash

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