En la piel de los niños

Llega el verano, el buen tiempo y las ganas irremediables de estar en la calle o ir a la playa, por lo que es bueno aclarar dudas sobre el cuidado de la piel de los más pequeños con un médico dermatólogo.

Por eso, este mes entrevistamos al donostiarra Ander Mayor, doctor en el Hospital de La Paz (Madrid).

Todos los donostiarras conocemos a alguien que conoce a alguien que conoce a … Ander Mayor.

Ander, ¿Merece la dermatología de los niños un capítulo especial?

Pues si, sin duda. No hay que subestimar a la piel, pues es el órgano más extenso del cuerpo humano y nuestro contacto y barrera con el exterior, algo realmente importante. Las patologías que pueden aparecer en ella son múltiples, tanto propias de la piel como reflejo de enfermedades internas asociadas. Pero es que además, muchas de ellas tienen especial incidencia en la edad infantil.

Notamos que la piel de los más pequeños es más delicada, más sensible, más suave… ¿requiere más cuidados?

La piel se empieza a formar en las primeras semanas del embarazo a partir del ectodermo, una de las capas del embrión que a su vez dará lugar al cerebro. Al nacer, la piel de los niños aún es inmadura en muchas de sus funciones. Por ejemplo es especialmente vulnerable a la radiación solar, y también su función barrera puede no estar del todo desarrollada, por lo que hay que extremar ciertas precauciones a la hora de aplicar según qué sustancias. 

Dicen que el contacto piel con piel tras el parto influye en el tipo de relaciones que se forjaran. ¿Es cierto esto?

Parece ser que sí. Dentro de la funciones de la piel, está la de albergar el sentido del tacto. Durante los primeros meses de vida, a través de éste, los niños exploran el exterior y hacen conexiones cerebrales. Por ejemplo, tras el lloro, hacen un refuerzo positivo ante el gesto de sujetarles, de manera que se sienten confortados. Existen líneas de investigación en neurociencia sobre todos estos aspectos.

¿Algún consejo para padres primerizos?

Hay que concienciarse de la necesidad de fotoprotección, emoliencia y cuidado de la piel. No hay que agobiarse, pero si prestar atención ante signos cutáneos nuevos, y consultar ante la duda. No siempre es fácil distinguir el origen de un eccema, un prurito o una erupción, por ejemplo, pero para eso estamos los pediatras y los dermatólogos.

¡Es todo un mundo! ¿Crees que los padres exageran o, por el contrario, tienden a minimizar los problemas de salud cuando éstos son cutáneos?

Se dan ambos tipos de espectros con frecuencia. Por eso, cuanto más informados estén, mejor. Y no hay que dudar en consultar ante cualquier indicio extraño. A tener en cuenta también el factor hereditario, pues influye en todos los aspectos de nuestro organismo y por lo tanto también en la piel. Si bien, individualmente somos seres únicos, hay enfermedades como la dermatitis atópica o la psoriasis que comparten cierta carga genética en los familiares.

La mayoría de las veces los problemas en la piel no tienen importancia, aunque se manifiesten de forma muy vistosa o alarmante, como un brote de urticaria. Pero a su vez, hay manchas que pueden parecer inofensivas y sin embargo ser el síntoma de una enfermedad rara, incluso a estas edades.

¿Cuál es el motivo más frecuente de consulta pediátrica para los dermatólogos? 

Posiblemente la dermatitis atópica sea la condición por la cual más consultas recibimos en el día a día. No obstante, la lista es larga: moluscos contagiosos, verrugas, alopecia areata, lunares (nevus melanocíticos), dermatitis del pañal, erupciones virales, hongos etc.

¿Cómo debemos cuidar la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es mucho más común en niños que en adultos. Lleva asociada una alteración de la barrera cutánea que hace que la piel pierda agua con más facilidad, por lo que mantener hidratación es muy importante. Mediante las cremas adecuadas, restablecemos la capa grasa externa de la piel favoreciendo que esta retenga el agua y mantenga también la función barrera. También se recomienda usar productos syndet, que son jabones o champús que no forman tanta espuma y son más tolerantes con dicha barrera. En cuanto a la ropa, mejor fibras naturales como el algodón y en verano vestimentas con capacidad fotoprotectora.

Como dices, llega el verano, los juegos al aire libre… ¿cómo hemos de proteger a los niños del sol?

Se desaconseja la fotoexposición activa intensa durante los 2 primeros años de vida; y siempre nos apoyaremos en fotoprotectores de filtros físicos en edades muy tempranas. Por encima de los 6 meses podemos usar filtros químicos autorizados, las conocidas cremas y lociones solares, sin olvidar la vestimenta y la sombra. Los famaceúticos también son buenos aliados a la hora de elegir l

¿Es cierto que los primeros años de vida marcarán su tendencia vital ?

Cuando hablamos de que la piel guarda memoria, nos referimos a que la mayor parte de daño solar recibido vamos a acumularlo los primeros 20 años de vida. Por eso es fundamental la fotoprotección adecuada durante la infancia y adolescencia. Es importante concienciar a padres y jóvenes.

Imágenes: Unsplash

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