El juego libre cablea neuronalmente el cerebro y lo prepara para el éxito social y académico

Cuando se trata del desarrollo del cerebro, el tiempo en el aula puede que sea menos importante que el tiempo en el patio de recreo.

“La experiencia del juego cambia las conexiones de las neuronas en la corteza prefrontal del cerebro” -afirma Sergio Pellis, investigador de la Universidad de Lethbridge en Alberta, Canadá- “y sin experiencia de juego, esas neuronas no cambian”.

Son esos cambios en la corteza prefrontal durante la infancia los que ayudan a conectar neuronalmente el centro de control ejecutivo del cerebro, que tiene un papel fundamental en la regulación de las emociones, en capacidad para planificar y en la resolución de problemas, dice Pellis. Así que el juego -añade- es lo que prepara a un cerebro infantil para la vida, el amor y hasta para la escuela.

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Inteligencias múltiples

No solo cuánto, sino cómo somos inteligentes.

Howard Gardner es el autor de la teoría de las inteligencias múltiples (1983, “Las estructuras de la mente”). Él cree que las personas no tienen una inteligencia única, sino una diversidad de inteligencias, por lo que cada persona tiene un distinto potencial y es inteligente de una forma diferente.

Antes se decían cosas como está: Un matemático muy bueno es muy listo, pero un gran músico o un gran deportista no son listos, tienen mucho talento. Dominar las matemáticas, requiere mucho esfuerzo y conocimientos y lo mismo pasa con la música y con el deporte.

Howard Gardner pensó que es realidad todos eran muy inteligentes para ser los mejores en lo suyo y que por tanto había que hablar de varias inteligencias, distintas y semi-independientes. Gardner define las inteligencias como habilidades, más que como capacidades innatas, lo cual es más correcto porque como ya sabemos, el cerebro es plástico.

Todos tenemos todas las inteligencias, pero cada persona piensa de modo diferente, según cuáles sean sus inteligencias más intensas y cómo combina todas para ver el mundo, resolver problemas etc. Por eso, según cuales sean tus inteligencias, pensarás y aprenderás de distinta forma.

Vamos a describir las ocho inteligencias y diremos cómo es una persona que tiene esa inteligencia como la principal:

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El Cerebro Creativo

Cuanto más aprendes, mejor aprendes.

Nuestro cerebro es una parte importante de nuestro cuerpo. Cómo pensamos y lo cómo usamos es por tanto muy importante para cada persona. Si lo hacemos lo mejor posible, tendremos una mayor facilidad para ser lo que queremos ser, para hacer lo que queremos hacer, para estar más a gusto con nosotros mismos.
La mitad más o menos (60%) del cerebro está marcada por la familia, pero la otra mitad (40%) depende de lo que pensamos y lo que hacemos, es decir, de lo que aprendemos. En parte nos parecemos a nuestros padres y ellos a sus padres etc. Pero al mismo tiempo, el cerebro es una máquina que aprende y que se adapta al estilo de vida de la persona desde el primer día: clima, dieta, lenguaje, sensaciones, sentimientos etc. Por eso es tan importante aprender y aprender de la mejor forma posible.

Cerca de 100 mil millones de neuronas forman el cerebro humano.
Para cada una de esas neuronas, hay entre 1.000 y 10.000 sinapsis o conexiones con otras neuronas.
El cerebro absorbe todo tipo de estímulos: sensaciones, experiencias e información y el aprendizaje es el resultado del fortalecimiento o abandono de las conexiones sinápticas entre neuronas.
La cantidad de conexiones a la edad de 6 años es mucho mayor que al nacer, pero menor que a los 14 años. De niños es cuando más aprenden nuestros cerebros, porque se dice que son plásticos, que se adaptan y cambian según lo que aprenden.
Las conexiones de las neuronas por tanto cambian mientras crecemos (hasta los 18 años): si las conexiones se usan se hacen fuertes, sino, se pueden perder. Muchas vías que se conforman en el cerebro de niños, son a menudo difíciles de desarrollar y cambiar de mayores.