9 pasos para criar a un niño feliz

 Lo que hace felices a los niños podría sorprenderte. Los expertos en desarrollo infantil que estudian el tema afirman que la felicidad no es algo que puedes darle a un niño como un regalo. Es algo que les puedes enseñar.

Edward Hallowell, psiquiatra y autor de The Childhood Roots of Adult Happiness (Las raíces infantiles de la felicidad adulta), dice que los niños demasiado mimados, ya sea porque se les den demasiados juguetes o se les resguarde de sentirse incómodos emocionalmente, son más propensos a ser adolescentes aburridos, cínicos e infelices.

“Los mejores indicadores de felicidad futura son internos, no externos”, asegura Hallowell, quien enfatiza la importancia de ayudar a los niños a desarrollar recursos internos que puedan utilizar a lo largo de sus vidas.

Afortunadamente no tienes que ser un experto en psicología infantil para animar a tu hijo a encontrar la fuerza interior y la sabiduría que se requieren para superar los altibajos de la vida. Con paciencia y flexibilidad, cualquier padre de familia puede establecer las bases para una vida llena de felicidad.

1. Aprende a leer las emociones de tus hijos

Tu pequeño seguramente sabe muy bien cómo demostrarte cuándo algo lo hace feliz o lo entristece. Su carita se ilumina con una enorme sonrisa cuando llegas a casa o llora desconsoladamente cuando no encuentra su adorado osito de peluche.

Pero, aun así, tal vez te preguntes si en general es feliz.

Las señales pueden ser obvias: un niño feliz sonríe, juega, exhibe curiosidad, muestra interés en otros niños y no necesita estimulación constante. Y al contrario, afirma Hallowell, las señales de un niño desdichado son igualmente claras: “Es retraído, callado, no come mucho, no se involucra espontáneamente con otros niños, no juega, no hace preguntas, no ríe ni sonríe y habla muy poco”.

El que un niño sea naturalmente tímido o introvertido, no ría ni interactúe mucho no significa que sea desdichado. La timidez no es lo mismo que la tristeza, pero tendrás que esforzarte más para descifrar sus señales. Hallowell indica que hay que estar alerta para ver si se dan cambios significativos en su conducta (por ejemplo, si se vuelve más aislado o temeroso) que pudieran sugerir algún problema que requiere tu atención.

Paul C. Holinger, profesor de psiquiatría del Centro Médico Rush-Presbyterian-St. Luke’s en Chicago ha identificado nueve “señales” innatas que los niños usan para comunicar sus sentimientos. También puedes reconocer estas señales en tu pequeño. Dos de las señales, “interés” y “placer” son sentimientos positivos, mientras que las señales negativas, sobre todo “angustia”, “enojo” y “miedo”, indican que el niño es desdichado.

La mayoría de los padres reconocen que un niño miedoso que se angustia fácilmente no es un niño feliz, pero Holinger comenta que muchos papás no reconocen que un niño enojado usualmente está expresando tristeza. Sin importar la edad, “el enojo es simplemente angustia excesiva”, dice Holinger. Cuando tu hijo golpea a su hermano o lanza sus juguetes, eso significa que está angustiado más allá de su nivel de tolerancia.

Probablemente, tu hijo tiene su propia forma de demostrarte que está pasando por un momento difícil. Algunos se retraen y otros hacen un berrinche o se vuelven demasiado apegados a su madre o su padre. Al ir conociendo mejor el temperamento de tu hijo, captarás mejor las señales de que algo no anda bien en su mundo.

2. Divertíos juntos

Aunque el entretenimiento constante y comer helado de postre puede ser el sueño de todos los niños, lo que realmente hace más feliz a tu pequeño es más sencillo:. Y esa es la primera clave para criar a un niño feliz, dice Hallowell. “Relaciónate con ellos, juega con ellos”, aconseja. “Si tú te estás divirtiendo con ellos, ellos se están divirtiendo. Si creas lo que llamo una ‘niñez conectada’, darás el mejor paso para garantizar que tu hijo sea feliz”.

El juego genera alegría, pero también es la forma en que tu hijo desarrolla habilidades esenciales para su futura felicidad. El juego no estructurado le permite descubrir lo que le gusta hacer (construir torres con bloques de madera, jugar al hospital con sus animalitos de peluche) lo cual puede orientarlo hacia una carrera que le satisfará.

3. Ayúdalos a perfeccionar sus talentos

La receta de Hallowell para crear felicidad de por vida incluye un aspecto sorprendente: las personas felices son a menudo aquellas que dominan una habilidad. Por ejemplo, cuando tu bebé practica cómo lanzarte una pelota, aprende de sus errores, aprende persistencia y disciplina, y luego experimenta la dicha de tener éxito debido a sus propios esfuerzos.

También obtiene el beneficio de ganarse el reconocimiento de otros por su logro. Y lo que es más importante, descubre que tiene algo de control sobre su vida: si trata de hacer algo, tiene la satisfacción de darse cuenta de que, con persistencia, llegará a lograr lo que se propone. Los estudios muestran que este sentimiento de control que se experimenta a través de dominar algo es un factor importante que determina la felicidad adulta.

Hallowell advierte que los niños, como los adultos, necesitan seguir sus propios intereses o no habrá dicha en sus logros.

4. Cultiva hábitos sanos en tu hijo

Mucho sueño, ejercicio y una dieta saludable son importantes para el bienestar de todos, sobre todo de los niños. Los niños pequeños hacen ejercicio de manera innata. Darle a tu hijo tiempo de sobra para corretear afuera le ayudará con sus estados de ánimo.

Y presta atención a su necesidad de tener orden en su vida: aunque algunos niños se adaptan fácilmente a distintos horarios y circunstancias, la mayoría de ellos disfrutan y son más felices con un horario establecido que les permite saber qué va a suceder.

Tal vez también sea bueno que prestes atención a cualquier conexión entre el estado de ánimo de tu hijo y ciertos alimentos. Algunos padres encuentran que aunque el azúcar puede dar a su hijo energía momentánea, también puede ocasionar cambios bruscos de humor y conducta agresiva. Las alergias y la sensibilidad a ciertos alimentos también pueden jugar un papel importante en la conducta y el estado de ánimo de tu hijo.

5. Deja que trate de resolver sus problemas

Algunos padres creen que criar a un niño feliz tiene que ver con hacer que todos sus problemas se solucionen. Pero Carrie Masia-Warner, psicóloga infantil y subdirectora del Instituto de ansiedad y trastornos del estado de ánimo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, ve esto como un grave error que cometen muchos padres amorosos y bienintencionados.

“Los padres tratan de arreglar siempre las cosas para sus hijos, tratan de hacerlos felices todo el tiempo. Eso no es realista. No trates de arreglar las cosas siempre“, aconseja Masia-Warner. “Los niños necesitan aprender a tolerar algo de angustia, algo de desdicha. Deja que luchen, que resuelvan las cosas por sí mismos, porque eso les permite aprender a enfrentarse a los problemas“.

Hallowell está de acuerdo en que permitir que los niños pasen por diversas experiencias, incluso difíciles o frustrantes, les ayuda a llenar la reserva de fuerza interior que conduce a la felicidad.

Ya sea que un niño tenga 7 meses de edad y esté tratando de gatear o 7 años y tenga dificultades con las sumas y restas, Hallowell indica a los padres que aprenderá a arreglárselas con las adversidades simplemente confrontándolas una y otra vez hasta superarlas con éxito.

Aprender a lidiar con las inevitables frustraciones de la vida es crítico para la felicidad de tu hijo en el futuro. Esto no significa que los niños no deban pedir ayuda si la necesitan, pero tu papel es ayudarlos a que encuentren una solución ellos mismos, no proporcionársela.

Si tu pequeño desarrolla un sentido de independencia y confianza, eso puede llevarlo a tener más autoestima y a ser más feliz. Una forma de ayudar a tu hijo a desarrollar estas cualidades es dejar que juegue solo durante 10 o 15 minutos, varias veces al día.

6. Permítele estar triste o enojado

Cuando tu hijo se va a un rincón a hacer pucheros en una fiesta de cumpleaños, tu reacción natural podría ser empujarlo a unirse a la diversión, pero es importante permitirle que esté infeliz.

A Hallowell le preocupa que “algunos padres se angustian cada vez que sus hijos sufren un poco de rechazo, no los invitan a una fiesta de cumpleaños o lloran porque no obtuvieron lo que querían”.

Los niños necesitan saber que a veces es normal sentirse desdichados. Es, sencillamente, parte de la vida. Y si tratamos de rescatarlo de cualquier desdicha, podríamos estarle enviando el mensaje de que está mal sentirse triste. Necesitamos dejarlos experimentar sus sentimientos, incluyendo la tristeza.

Puedes alentar a tu hijo a dar nombre a sus sentimientos y a expresarlos verbalmente. Los niños pequeños comprenden muy rápidamente las palabras que tienen que ver con su estado emocional, como “contento” o “enojado”. Cuando pueden expresar con palabras sus emociones, adquieren una nueva capacidad de reconocer y regular sus sentimientos.

7. Escucha a tu hijo

Según Hallowell, el mejor consejo en cómo saber si tu hijo es feliz es el más sencillo: Escúchalo. “Yo le pregunto tanto a mis hijos si son felices que frecuentemente giran los ojos hacia arriba”, dice. “Es el mejor modo de dejarles saber que me interesa lo que les sucede”.

Masia-Warner está de acuerdo en que tener el canal de comunicación abierto con tu hijo es fundamental para comprender su humor. Sugiere, decir a tu hijo, por ejemplo, “pareces triste, ¿hay algo que quisieras contarme? ¿Algo te molesta?”, y después déjalo hablar, si no quiere hacerlo, trata de nuevo al día siguiente.

Es posible que pasen algunos días y, sin aviso, empiece a llorar por algo que sucedió la semana anterior.

Si te preocupa que tu hijo pase por un período difícil, habla con su maestra o cuidador y con los padres de sus amigos, para saber si ellos identifican algo.

La mayoría del tiempo, los niños están tristes o molestos por algo que causa estrés en el ambiente en el que desarrollan: una discusión con un amigo, un problema con un hermano o una tensión en casa. Pero otras veces, la fuente del descontento es más seria.

Si los síntomas de tristeza en tu hijo persisten y notas comportamientos como falta de ganas de ir a la escuela o guardería, preocupaciones excesivas de que mamá o papá mueran, que finja estar enfermo, dificultades para comer o dormir, habla con tu el médico de tu hijo.

8. Enséñale a compartir y a pensar en los demás

Conforme tu hijo pequeño va creciendo puedes irle enseñando la importancia y satisfacción que existe en ayudar a otros. Algunos estudios muestran que las personas que se interesan por su alrededor tienden a sentirse menos deprimidos. Los especialistas sugieren que fomentar la caridad y ayudar a los demás es una parte importante de la vida familiar y los niños pueden beneficiarse mucho de ello.

Incluso ayudar en casa con pequeñas tareas hará que tu hijo aprenda el sentido de contribuir.

9. Sé un modelo de conducta

Según Dora Wang, profesora agregada de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nuevo México y madre de Zoe, los estudios muestran que puedes pasarles tu temperamento a tus hijos, no necesariamente a través de tus genes, sino a través de tu propio comportamiento y forma de criarlos.

Para bien o para mal, los niños perciben el humor de sus padres. Incluso los bebés pequeños imitan el estilo emocional de sus papás, lo cual de hecho activa vías neurales específicas. En otras palabras, cuando sonríes, tu hijo sonríe y su cerebro se “prepara” para sonreír.

Si disfrutas de las cosas pequeñas de la vida y expresas a menudo qué te hace sentirte agradecida, serás un modelo positivo de conducta para tu hijo. Enséñale a tu hijo a ver el lado positivo de cada situación. Si llueve y no pueden ir al parque, recuérdale que es un día perfecto para preparar galletitas en casa. Expresa alegría por lo que tienes, en lugar de demostrar tristeza por lo que no tienes.

Eso no quiere decir que tengas que esconder tus emociones negativas. Puedes dejar que tu pequeño vea que estás triste porque rompiste tu florero favorito. Y si añades que eso significa que ahora podrás comprar uno más grande, le enseñarás a tu hijo que la tristeza es parte de la vida y al mismo tiempo le mostrarás que siempre se puede encontrar un resquicio de esperanza.

Sin embargo, si te encuentras constantemente estresada o deprimida, es importante que busques ayuda. “Los padres de familia que tienden a estar deprimidos a menudo no son buenos para proporcionar disciplina y orden de manera constante, ni para alabar a sus hijos con constancia y divertirse con ellos. Todo esto puede contribuir a problemas emocionales”, dice Masia-Warner.

Artículo original escrito para BabyCenter en Español

Referencias

Dr.Hallowell. Undated. The childhood roots of adult happiness. http://www.drhallowell.com/speakers-bureau/the-childhood-roots-of-adult-happiness/

Parent Guide News. Undated. Talking without words. https://www.parentguidenews.com/Catalog/Baby/TalkingWithoutWords

Eligiendo colegio en Donostia. Vector by Freepik

Eligiendo colegio (6): el Modelo Educativo

Esta es el último post de la serie y para nosotros, el de más calado, aunque para elegir modelo educativo con conocimiento, no basta con esta lineas, hay que leerse todo el blog y mucho más….

No vamos a responder aquí cuál es el mejor modelo educativo ni cuál es el mejor colegio de la ciudad, ¡no es tan fácil!.

Retomando lo que dijimos al principio, lo más importante es que el niño o niña sea feliz en su colegio. Como ya sabéis, su autoestima y su bienestar son lo más importante y eso es lo que nos dirá si la elección es adecuada.

En España la educación por ley se define como inclusiva y ése es su objetivo principal en todas las comunidades autónomas. La educación inclusiva es la que presta atención para favorecer el máximo desarrollo posible de todo el alumnado y la cohesión de todos los miembros de la comunidad.

La comunidad educativa está integrada por todas las personas relacionadas con el centro: alumnos, profesores, familias, otros profesionales que trabajan en el centro, administración educativa, administración local, instituciones y organizaciones sociales.

Se busca la equidad (que no la igualdad) y la excelencia para todos los alumnos y se reconoce su derecho a compartir un entorno educativo común en el que cada persona sea valorada por igual. La atención educativa va dirigida a la mejora del aprendizaje de todo el alumnado, por lo que ha de estar adaptada a las características individuales.

La necesidad educativa se produce cuando la oferta educativa no satisface las necesidades individuales. Consecuentemente, la inclusión implica identificar y minimizar las dificultades de aprendizaje y la participación y maximizar los recursos de atención educativa en ambos procesos.

Se considera alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (NAES, según lo establecido en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación) aquel que, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar, requiere una atención educativa diferente a la ordinaria para que pueda alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales y, en todo caso, los objetivos establecidos con carácter general para todo el alumnado.

En todos los colegios hay un esfuerzo por enseñar de la mejor forma posible a cada alumno y por cumplir el curriculum establecido. Muchos colegios plantean planes a 5 años: definen líneas de trabajo y las van desarrollando en ese plazo. Cada colegio crea y aplica su propia metodología, mezclando distintos modelos y adaptándose por un lado a sus medios, tanto materiales como humanos y por otro, a su alumnado y a su comunidad. Todo ello es en conjunto cambiante y heterogéneo y por lo tanto, difícil de modelizar. Hay que diseñar la teoría educativa y después pasar a la practica de cada curso y garantizar la sostenibilidad de lo aplicado, sabiendo que afecta directamente a todos los alumnos y a toda la comunidad.

Los cambios educativos importantes suponen para los colegios una decisión más compleja de lo que pueda parecer a priori. Por eso, existe la tentación de hacer pocos cambios y seguir como hasta ahora, “que tampoco nos ha ido tan mal…”, una tendencia muy común en muchos colegios y que no es exclusiva de la educación. Esto resulta desesperante para las familias, porque parece que los avances siempre son lentos y nunca llegan a tiempo.

Podemos encontrar varias  de las siguientes líneas educativas entremezcladas en la mayoría de colegios nuestra ciudad, así que no dejéis de preguntar a los propios colegios que os interesan cuáles aplican, en qué etapas, en qué grado y en definitiva, cómo es en la práctica su modelo educativo, pues en la práctica hay diferencias notables.

Educación Innovadora
Todos los colegios tienen proyectos innovadores. Implementar nuevos proyectos más novedosos, con un enfoque más amplio, incluyendo muchas veces además de la formación, la inteligencia emocional, la interiorización, la creatividad…. El abanico es muy amplio, puede referirse tanto a usar internet, como a técnicas Montessori, que tienen más de 100 años y sin embargo siguen siendo novedosas para muchos educadores.

Sobre la digitalización de las aulas, recordad siempre que la innovación está en los contenidos, que son tratados desde un nuevo punto de vista, y no en el soporte en si. Si el contenido es el de siempre sin más, da igual que esté en un libro impreso que en una web, una presentación power point o en un video, es no es innovador.

Educación Alternativa
Se entiende que es una enseñanza que difiere de la habitual en los colegios porque no se basa en la memorización sino en la experimentación activa guiada al ritmo del niño, dicho de forma muy concisa. Además en general se evalúa continuamente y no mediante exámenes. Aquí hay mucho que hablar y muchos modelos muy diversos sobre los que profundizar.

De todas formas, el término “alternativo” al igual que el “innovador”, es amplio y un poco engañoso, pues se utiliza con demasiada frecuencia.

Educación Centrada en el alumno
Creemos que todos lo colegios dirán que su modelo es centrado en el alumno y que el seguimiento es individualizado y respetando las necesidades de aprendizaje de cada niño, pero en algunos más que en otros. Esto sobre todo se evidencia con los alumnos de necesidades educativas especiales.

Aprendizaje por proyectos
Se trata de combinar aprendizajes y trabajar en grupo. Se aprenden varias competencias a la vez, mezclando asignaturas. Se aprende a colaborar, trabajo en equipo, la búsqueda y la selección crítica de información, resolución de problemas etc.

Se pueden hacer proyectos distintos y muy variados y con más o menos profundidad: a través de la lectura, los mundos virtuales (ej. minecraft), la fotografía, la radio, el deporte, la música, el canto coral, el teatro, la huerta, los valores sociales, conocer tu barrio, educación vial, … hay infinitas posibilidades pedagógicas y proyectos que desarrollar a nuestro alrededor.

Enseñar a pensar
Un modelo muy interesante es TBL de Robert Swartz, thinking based learning, que pretende alentar la creatividad y el espíritu crítico enseñando a pensar, a analizar situaciones y valorar las consecuencias de nuestras decisiones.

Formación ética
Todos los colegios enseñan ética y valores, a ser mejores personas e inteligencia emocional, pero los colegios cristianos hacen especial hincapié en este tema desde su punto de vista, pues para ellos es fundamental.

Uso de tecnología
Desde proyectores en el aula para poder acceder a internet y sus posibilidades, hasta que cada alumno use su propio ordenador. Este uso puede ser considerado una linea educativa en si misma dependiendo en gran medida de la formación tecnológica y las ganas de aplicar nuevos recursos y programas de los profesores, más que de los medios en si.

Método Amara Berri:
El sistema Amara Berri basa el aprendizaje en la simulación de la vida cotidiana, centrado en dos ejes: sistema globalizado y abierto, y el proceso vital. Es un sistema por competencias y se lleva desarrollando desde 1979.

Este sistema fué declarado Centro de Innovación Pedagógica por el Gobierno Vasco en 1990, lo cual le dio el apoyo que necesitaba para darse a conocer e implantarse en una red de centros del País Vasco y de España. Así mismo, en 2015 la organización Ashoka lo nombró como uno de los 3 centros “change maker” en España, lo cual le dio un impulso extra.

Método Eleanitz
Proyecto desarrollado por la federación de ikastolas (Euskal Herriko ikastolak) en 1991 para favorecer el multilingüismo, basado en el método Artigal y que se aplica a estudiantes de 4 a 16 años. Se propone un currículo integrado de los 3 idiomas (es, eus, en) y siendo la lengua principal el euskera, se le proporcionan al alumnado situaciones de comunicación en inglés, creando situaciones de comunicación de interés, según su edad. La aplicación del método está muy condicionada por el tamaño de las aulas (25 alumnos).

El objetivo del proyecto es que el individuo compare, relacione y utilice los tres idiomas de manera conjunta en todo momento, para llegar a ser capaz de dominar una competencia lingüística integrada.

 Programa Kiva
El programa Kiva es un programa finlandés para prevenir la violencia, teniendo en cuenta que en los casos de acoso escolar hay tres protagonistas: la víctima, el acosador y los espectadores.

El Programa Kiva se basa sobre todo en el cambio de actitudes y actuación de los “by-standers” (los alumnos que no son ni víctimas ni bullies), para q que apoyen a la víctima, en lugar de fomentar el acoso.  Consiste en prevenir y enfrentar el acoso (bullying) en los colegios, a partir del cambio de actitudes y de actuación de los alumnos para la convivencia respetuosa.

Pedagogía de la confianza:
Trabajada principalmente por el psiquiatra, médico y profesor Rafael Cristóbal, el objetivo de esta pedagogía es que la persona no pierda el gusto por el aprendizaje y desarrolle su autoestima.

La pedagogía de la confianza, para su funcionamiento óptimo, requiere de un espacio físico que lo acompañe, que los alumnos no se sientan atrapados entre cuatro paredes ni en pupitres de los que no puedan levantarse. Son ellos los que deciden en qué actividad invertir su tiempo, aunque no sin normas.