KiVa: contra el bullying en los colegios

El colegio debe ser un espacio en el que los niños disfruten, aprendan y sean felices. Sin embargo, el aula puede convertirse en la mayor pesadilla para algunos niños.

En Euskadi durante el curso 2018-2019 se identificaron 96 casos de acoso escolar en los centros educativos. En una década el número de casos analizados por Inspección de Educación se ha multiplicado por diez (de 75 en el curso 2008-2009 a los 755 del pasado curso) debido al alto nivel de sensibilización de la comunidad educativa y la sociedad; los casos identificados de acoso también han aumentado, pero no en la misma proporción: de 39 a 96 casos identificados como tal, en el mismo periodo.

Hablamos de casos de agresión física, agresión verbal, exclusión y marginación social, intimidación, chantaje, amenazas y acoso sexista o abuso sexual. Asimismo, señalar que en el 23 % de los casos el acoso se ha producido, predominantemente, a través de redes sociales, Internet, es decir, casos considerados como ciberbullying.

En general, todos los centros escolares están a día de hoy preocupados por el acoso y trabajan activamente contra el bullying. El Departamento de Educación del Gobierno Vasco tiene en marcha su propio programa desde finales del 2017, Bizikasi, que se aplica en los centros públicos y en algunos centros concertados. Pero muchos otros colegios han optado por otras soluciones.

Actualmente existen infinidad de programas diseñados para mejorar la convivencia y frenar el acoso en el entorno del colegio, siendo el método finlandés KiVa uno de los más conocidos y reconocidos. De hecho, este método se aplica desde 2017 en varios colegios de Donostia: Santo Tomás lizeoa, Axular lizeoa, Ikastola Ekintza, Salesianos, the English School o Herri Ametsa, entre otros.

El término KiVa surge de la unión de las palabras “Kiusaamista Vastaan” (en finlandés, contra el acoso escolar). ¿Por qué es tan interesante? ¿Qué es lo que lo caracteriza y lo hace tan efectivo?

Los orígenes del método KiVa

Finlandia es un país que destina grandes recursos a la educación y es una de las naciones más creativas e innovadoras en temas educativos, pero también sufría la nefasta epidemia del acoso escolar.

El programa KiVa fue creado en 2007 a propuesta del gobierno finlandés y la comunidad educativa. El proyecto comenzó a introducirse de forma aleatoria en algunos colegios y solo en el primer año, el número de niños y adolescentes que padecían acoso escolar había disminuido un 41%.

El método KiVa se aplica actualmente en el 90% de las escuelas de educación básica del país y gracias a él, Finlandia está consiguiendo erradicar el acoso escolar. De hecho, años después de su implantación, numerosos estudios afirman que el acoso escolar ha desaparecido en el 80% de los centros escolares del país. Cifras espectaculares que, lógicamente, han despertado el interés de la comunidad educativa internacional.

¿Qué diferencia a KiVa de otros programas?

La principal diferencia respecto a otros métodos es que su efectividad ya ha sido demostrada. El método ha sido evaluado en ensayos extensivos controlados con más de 30.000 alumnos de intervención y 30.000 de control. Tras varios años de funcionamiento ha demostrado que es posible reducir el acoso, minimizar los efectos negativos y mejorar la convivencia escolar cuando se aplican acciones de forma estructurada y sistemática, implicando a toda la comunidad educativa.

Además, al potenciar el confort de los alumnos y la motivación de éstos a la hora de estudiar, su efecto ha mejorado notablemente las buenas calificaciones.

¿Cómo funciona el método KiVa?

En un escenario de víctimas y agresores, este programa no se centra solo en la figura del acosador-acosado, sino también en los grupos que lo observan, lo refuerzan o colaboran y que con su indiferencia apoyan de forma indirecta este tipo de actitudes.

Porque el acoso escolar es un comportamiento grupal. Todos los niños forman parte del bullying, ya sea en forma de agresores, víctimas u observadores, La clave del éxito del programa KiVa es que centra gran parte de sus esfuerzos en sensibilizar a los niños que presencian los episodios de acoso escolar. De esta forma, se intenta que estos niños no permanezcan indiferentes ante el acoso, muestren su rechazo y apoyen a la víctima.

No trata por tanto de cambiar a la víctima para que sea más extrovertida ni al acosador para que desarrolle empatía, sino que concentra la actuación sobre los alumnos testigos que se ríen de tal situación.

En muchos casos, estos espectadores interiorizan que lo que pasa es normal, incluso divertido, aunque tengan una opinión subyacente diferente. Lo que se pretende hacer a través del método es influir en dichos espectadores para que no participen indirectamente en el acoso. Si esto se consigue, el acosador, que necesita de reconocimiento para proseguir con el bullying, deja de acosar pues no le aporta ningún beneficio. Sencillo, pero eficaz.

Los detalles del programa

En el programa KiVa los estudiantes son instruidos en unas 20 clases a los 7, 10 y 13 años (edades clave en el desarrollo del menor) para identificar las diferentes formas de bullying. De este modo ya son concienciados desde bien pequeños.

Hay diez temarios y trabajos que se realizan a lo largo del curso y donde se enseñan valores morales como la empatía y el respeto por los demás. Se utilizan gran cantidad de recursos: charlas, videojuegos, manuales para el profesorado, vigilancia en el recreo, largometrajes… incluso un buzón virtual para denunciar si son testigos o víctimas de acoso escolar.

En toda escuela el director elige un equipo KiVa integrado por tres adultos que detectan y investigan los casos de acoso escolar. Primero determinan si el acoso es puntual o continuado. Después hablan con la víctima para tranquilizarla. Posteriormente hablan con los acosadores para sensibilizarlos y luego con los testigos, que son la piedra angular del programa. De esta forma se consigue reducir el acoso escolar.

El programa KiVa no solo trabaja la prevención del acoso escolar en el aula, sino que también ofrece herramientas a los docentes para intervenir en los casos en los que ya se ha producido el acoso. En este sentido, se ayuda a las víctimas en los síntomas que acompañan al acoso escolar como la ansiedad, la depresión o la inseguridad y se dota de habilidades al acosador para expresar sus sentimientos de otra forma.

Las claves del método

Éstas son las 5 claves del éxito del programa:

• Formación a los docentes: El programa ofrece herramientas a los profesores para identificar los casos de acoso escolar, intervenir en caso necesario e influenciar a los alumnos para rechazar este tipo de comportamientos.

• Inclusión de la comunidad educativa: Los ejes centrales del programa finlandés son involucrar a todos los estamentos relacionados -docentes, alumnos, padres y agresores- y movilizar a los niños que presencian las agresiones a rechazar estas actuaciones, aunque no participen en ellas de forma directa.

• Prevención: Empezar a trabajar desde la infancia con los niños estos aspectos en el colegio es clave. A través de juegos y ejercicios se les enseña a ver con malos ojos los abusos de los acosadores y a gestionar mejor sus emociones. Solo a través de la prevención se sensibiliza a los alumnos y se consigue que rechacen estos comportamientos.

• Seguimiento: Se evalúan de forma continuada los cambios que se van produciendo en los alumnos. De esta forma, se comprueba por ejemplo el nivel de rechazo de los alumnos ante las actitudes abusivas de los agresores.

• Metodología: El programa KiVa es un método estructurado y de fácil implementación en los centros educativos.

Este drástico cambio en las escuelas puede producir cambios cualitativos a nivel social más allá de los centros educativos. Si ya desde las etapas más tempranas somos educados para no apoyar pasivamente actos de violencia de este tipo, es concebible que la mentalidad de los adultos también cambie en muchos sentidos. Las repercusiones del programa KiVa pueden por tanto ir mucho más allá de la lucha contra el bullying, pueden ser la semilla para una sociedad más justa, solidaria y cohesionada.

Fuentes: Psicologia y mente, MÉTODO KIVA, ABC, EITB

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